Es una ciudad que se puede recorrer en un par de días. Literalmente un día empecé a caminar y llegué al final, tuve que volver.
Los lugares recomendados para visitar son:
La torre. No la vas a dejar de ver si llegas al centro. Se puede subir aunque a veces hay mucha fila. Arriba hay un carrete con una canción que tocan 43 campanas cada hora, si te es posible, evita subir en punto. O en su defecto, sube en punto para escucharlas de cerca. Vale la pena subir pues tienes una vista de casi toda Bélgica, si tomas en cuenta su falta de montañas.
La pequeña iglesia que guarda la reliquia. Se encuentra a la izquierda de la torre, si la ves desde la plaza. Es un must para todo viajero. Te dejan tocar un cristal que resguarda la reliquia. La iglesia o capilla, es muy pequeña, pero la decoración es impresionante. Se mantiene en excelentes condiciones gracias a las donaciones de los transeúntes. Muy recomendable.
Los molinos. Si te gustan los clásicos, puedes caminar hacia el norte hasta encontrar los molinos. Son preciosos y a alguno se puede subir. Es lo más lejano que encontrarás, pero está muy cerca. Si caminar no es lo tuyo, hay un autobús que te dejará muy cerca.
La calle comercial. Calle que comunica la mitad de camino del centro y la estación de trenes. Allí encuentras todas las tiendas comunes y algunos restaurantes. Bélgica se caracteriza por los ostiones y los chocolates. De modo que os recomiendo hacerse de una visita a una de las chocolaterías que se encuentran por el centro. Quizá no entres a la mejor, pero no te arrepentirás a cualquiera que vayas. Quizá hasta creas que si era la mejor.
Perderse por ahí. Esta es una ciudad de orígenes medievales, por supuesto así que lo más recomendado es pedir un mapa en la oficina de turismo, y caminar hasta donde den los pies. Cada que vayas de tu hotel a la zona turística, te recomiendo coger una ruta distinta. Cada calle cuenta con una personalidad especial.
Sigue el río. Sobre todo en el amanecer o atardecer. El agua deja tomar espectaculares fotografías gracias a su excelente reflexión. También puedes subir en un barco que da el recorrido. No ha de durar más de media hora.
Tampoco olvides probar las cervezas trapistas. No olvidemos que los belgas son famosos por sus cervezas también. Cerca de la estación de trenes encontrarás un bar llamado The Vintage. Ofrecen una cantidad abrumadora de cervezas desde los 2 hasta los 9 grados de alcohol, desde cerveza de frambuesa hasta trampistas ultra obscuras de malta. Deliciosas! Mi favorita fue la Brugs, una típica del lugar, refrescante, clara, con un aroma inigualable.



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